Nacieron en las aulas de las Universidades americanas en el corazón del imperio, como tesis de grados en tecnologías de la información. Facebook y twitter se han convertido en las armas que por estos días están reemplazando los muros callejeros y kilométricos discursos de políticos que ven como los ciudadanos no obedecen normas, reglas ni ordenes de cúpulas partidarias y que cada cierto tiempo observan las luchas internas que las elites protagonizan, por mantener hegemonías y parcelas de poder. Movilizan multitudes. Estallan por todos lados. Son como una metástasis que brotan en los rincones más apartados del planeta: árabes que derriban dictaduras monárquicas, enquistadas en forma vitalicia por décadas en el poder; cesantes en España que acampan por miles en el centro de Madrid; chilenos que se expresan en las calles defendiendo los ríos, bosques y santuarios de la naturaleza, amenazados por la codicia del capital, que con artilugios y el poder del dinero, compran funcionarios, instituciones y políticos, que ven en los proyectos “una gran oportunidad de desarrollo” para el país. Al igual que los pasamontañas surgidos desde Lacandona, las masas no tienen rostro. Es un signo de los tiempos, viviendo la premura de la inmediatez en 140 o 520 caracteres, para opinar e informar y de paso, salir al frente de los medios proclives al sistema. Atrás quedaron las palomas, panfletos y volantes recargados de tinta libertaria, que por miles caían como el maná, a las manos de los ciudadanos. Hoy, verdaderas piezas de colección, que guardan trozos de una historia, que hablabann de luchas y reivindicaciones por lograr una vida mas digna y justa para todos.

El frío e insalubre chorro del guanaco, ni las lacrimógenas abortivas disparadas por el zorrillo,pudieron ahogar el grito que recorre calles , mares y desiertos de la patria: ¡¡¡Patagonia sin represas!!!, Primero fue Punta de Choros, hoy es Hidroaysen. Es la respuesta de un pueblo cansado de ser espectador y pieza de un sistema político, económico y social que ha sido el principal responsable de los males que afectan a nuestra sociedad: codicia empresarial, vergonzosa desigualdad y represión de las causas de los pueblos originarios.

Como el rugido de los ríos antiguos,que bajaban indomables desde las alturas cordilleranas, un solo slogans recorre el patio trasero: “liberen los ríos” . Cautivos por estos días de quienes se han apoderado de un tesoro natural que son de todos de sus habitantes. El clamor popular exige la derogación del código de aguas, legado de la dictadura y que una timorata Concertación, gobernó mirando las caras de los militares y empresarios antes de emprender cualquier iniciativa que los pudiera incomodar. Las denuncias van y vienen. Son de la UDI, la DC, RN y MEO; las cuentas corrientes son solidarias y no se pierden a la hora de hacer causa común, para defender la billetera del empresariado agrícola. Hasta aquí, el Movimiento por la defensa de la tierra, el agua y el medio ambiente, se anota uno de sus mayores triunfos: lograr que los honorables traten en sesión especial, el tema de los drenes clandestinos, que a pesar de la escasez hídrica continúan con moderna tecnología, privando a los pequeños propietarios y a la población del vital elemento; sino pregúntenle a la población de Petorca que ha conocido el ultimo tiempo de camiones aljibes y racionamiento de agua. Hidroaysen ha motivado a manifestarse a la gran mayoría ciudadana del país;aún cuando sabemos que las motivaciones son diversas y quienes se preocupan hoy día de la flora y la fauna sureña, hacen caso omiso de las demandas que comuneros mapuches, realizan por conquistar sus tierras en manos de grandes empresarios, apoyados por las fuerzas represoras y una legislación aprobada por su brazo político que opera en las salas del Congreso Nacional.Con nuestro propio Hidroaysen, los castigados y marginados ciudadanos de la provincia, parecen condenados a la indiferencia colectiva, ante la nula posibilidad de captar la atención que representan sus escualidos sesenta mil habitantes; insignificante porcentaje de electores para los políticos, en la provincia de mayor superficie en la región de Valparaíso,cuyas plantaciones de paltos continúan trepando y arrasando cerros, que lucen por estos días la prepotencia de los cercos y tecnología de los señores del agua.

El país esta convulsionado. Los ánimos están crispados. ¿Qué está provocando este nivel de tensión entre los chilenos? ¿Será Hidroaysen solo un pretexto para miles de chilenos que tienen muchas cuentas que pasarle al sistema político y económico, en un país con los mayores niveles de desigualdad de América latina? ¿Dónde se focaliza la rabia de los chilenos? Educación superior que esquilma los bolsillos de la clase media; AFP, que están entregando jubilaciones paupérrimas a trabajadores después de 35 y 40 años de servicio; damnificados en la zona del terremoto que continúan esperando; energía eléctrica considerada la más cara de América; millones de personas que viven al margen del sistema político y que cada cierto tiempo son convocados para elegir entre unos cuantos que disponen de las lukas para solventar una candidatura; desigualdad vergonzosa de gente que no haya que hacer con la plata y otra que no haya que hacer para tener ingresos mínimos para sobrevivir.

Esto no pretende justificar, pero si buscar explicaciones respecto a las postales que nos está reglando la realidad, con niveles de violencia extrema, como la golpiza que un grupo encapuchado propinó a un policía o la descalificación del presidente al tratar de violentistas a quienes alzan una pancarta para mostrar su descontento con el proyecto Hidroaysen. Considerado la mayor intervención que podría sufrir una región, cuya riqueza está en su hábitat, flora y fauna prístina, que atrae a miles de turistas provenientes desde diversos puntos del orbe que quedan admirados frente a tanta belleza,agreste y virgen.