Como un añoso árbol en otoño, el calendario se desprenderá de la última hoja, que volará por los aires, para perderse en la oscuridad del tiempo en una partida sin regreso. Es el círculo del tiempo. La rueda infinita del planeta alrededor del astro rey, que cumplirá un nuevo ciclo, con toda la magia y rituales de quienes esperarán como las manecillas del reloj, marcarán el inicio de una nueva vida; es una especie de redención colectiva y profundamente individual. Es el misterio que los hombres no han logrado descifrar. Este año 2010 no pasará como un año más; quedará como un hito histórico, donde se recordará una y otra vez, que varias regiones fueron arrasadas por un gran terremoto, con maremoto agregado; si esto no fuera suficiente, los trabajadores recordarán la dramática situación vivida por los 33 mineros, que dejó al trasluz la magras condiciones laborales de estos hombres que deben sumergirse en las profundidades de la tierra para extraer las riquezas que ayuden al desarrollo de nuestro país y de paso llevar el sustento a la mesa familiar. Año de reflexión para poner la mirada en las precarias condiciones en las cuales viven sectores de nuestra sociedad: marginales durmiendo en los pórticos; familias que deben capear el frío en mediaguas cubiertas de plástico; presidiarios hacinados; servicios de urgencias colapsados. Los reos calcinados tras los gruesos barrotes, implorando que abrieran las rejas, martillarán los tímpanos de una sociedad, que no parece encontrar el camino que rompa la desigual cadena socioeconómica, que permite que unos pocos vivan en medio de una vergonzosa abundancia y una gran mayoría como espectadores del festín que ubican a Chile, como uno de los países mas injustos del planeta. ¿Aprenderemos de estas malas experiencias vividas durante el año del llamado bicentenario? ¿Transformaremos los procesos de condena en efectivas formas de rehabilitación?

Cada año se plantea como un gran desafío; un gran reto de vida para todos. Nuestro actuar y toma de decisiones, nos llevara por el camino que para bien o para mal hemos elegido; la meditación; la reflexión y la sabiduría, nos ayudarán a corregir, a cambiar, todo aquello que social o individualmente nos persigue y atormenta. La vida está ahí, nos está esperando, con todas sus penas y alegrías.

Tiempo de miradas retrospectivas; tiempo de miradas profundas de nuestra realidad. ¿Hemos avanzado como comuna, provincia, región y país? ¿O seguimos dando pasos cansinos y lerdos en materia social, económica y cultural?, ¿Cuáles son las grandes deudas que ya enervan los ánimos de quienes apurar el tranco para que la provincia de Petorca deje atrás el estigma de ser el “patio trasero” de la región de Valparaíso?

En la comuna, no es misterio que la falta de una infraestructura de redes viales interiores, seguirá esperando; que la falta de semáforos han sido temas reiterado para una ciudad que ha visto un crecimiento explosivo del parque automotriz; que la falta de espacios para los pequeños comerciantes que se agolpan en las veredas y necesitan ganarse la vida de manera honrada y digna; una ciudad que tiene un abanico que se abre hacia la costa, con todas sus posibilidades de cautivar consumidores de altos ingresos; que tiene un sector costero desaprovechado.

En la provincia por su parte, es notoria y clara la demanda que urge ya, la construcción de los embalses; mejorar la conectividad vial y uso de las nuevas tecnologías; incentivar la instalación de centros de educación superior; convertir al Hospital san Agustín en un centro de atención de mayores complejidades.

Las autoridades políticas son elegidas para liderar cambios; llevar adelante iniciativas innovadoras; para administrar en forma eficiente, dirigir, informar y comunicar las rutas de navegación de las comunas y provincias. Los políticos no los elegimos porque son simpáticos y buena onda. Necesitamos autoridades dinámicas, empapadas de su rol; con mística, entregadas las 24 horas del día a su labor: Los respetamos porque fueron elegidos por voluntad popular, pero también debemos mantener una actitud y visión crítica, que los obligue a cumplir con sus promesas de campaña. Todo tiene su hora y oportunidad y usted que tendrá la misión de elegir, debe actuar responsablemente para que los cantos de sirena no la lleven por el despeñadero.

¿Qué esperamos, que queremos para nuestra comuna, provincia, región y país?