- "Lo conozco desde niño y estoy seguro que será un buen presidente", declaraciones del "Conde" Gabriel Valdés que provocaron escozor en la Concertación y principalmente en la tienda de la Flecha Roja, armando de paso una polémica, por el agreement que el ex canciller dio a Sebastian Piñera, atiborrando la seccion de cartas al director, el diario de Agustín. Con Valdés Subercaseaux salió a relucir la fronda, habitué de Zapallar de eternas tertulias estivales junto a su amigo José Piñera y el infaltable “Chivas Regal” ; no por nada, ambos recorrieron las capitales de todo el planeta, en su calidad de embajadores de ese Chile de los conventillos y el inquilinaje feudal. Sería el árbol genealógico quien luciría los frutos de apellidos unidos por la misma sangre y estudios en los mismos Colllege sin números y que a inicios del siglo XXI, siguen siendo  los sellos de origen que dan el  pedigree requerido para optar a algún cargo internacional o de representación “popular”, dejando a los mestizos e indios curiches en el lugar que les corresponde.

Junto con el retorno a la democracia, un nuevo espécimen parece haber surgido desde la profundidad de la fauna aristocrática chilena: el red set. Pertenecen a una verdadera casta, cuya seguridad económica y posición social está determinada desde la cuna; sin embargo buscan marcar diferencias y muchas veces abominan de ella, pero sus gustos, modales y actitudes no solo los delatan sino que la vena rancia de la exquisitez los persigue como una sombra de la cual intentan escapar. ¿Cómo reconocerlos?, usan perfumes franceses; han hecho de Cachagua y Zapallar su reducto favorito de vacaciones, balnearios donde comparten democráticamente, desde la niñez con sus parientes y amigos de todo el espectro político; militan en las corrientes liberales progresistas del socialismo y la Democracia Cristiana; lucen con orgullo sus apellidos ligados a la elite política y cultural de Chile; leen a los nuevos íconos de la literatura desechando de plano las corrientes populares de Manuel Rojas, Hernán Rivera y otros; van por la vida viajando de vacaciones a lugares exóticos del oriente, aún cuando unos de sus destinos favoritos sigue siendo Nueva York; participan como socios en fundaciones de caridad como el Hogar de Cristo donando desayunos y apoyando Un techo para Chile; atrás dejaron al Quilapayún e Illapu y hoy transitan por los caminos del jazz fusión y Francisca Valenzuela; son ecologistas, se oponen a las centrales hidroeléctricas de Aysen; lucen la delgadez, de la comida sana y natural ; practican yoga y joggin, caminan con paso seguro;dueños de una personalidad ganada en medio de nanas que le dan relax y alegría; sienten una fascinación desmedida por el arte, recorriendo todas las galerías de la gran manzana, Barcelona y Boston hasta donde viajaron un día para volver con un postgrado bajo el brazo.

Este texto puede ser parte del resentimiento social que la mayoría de los chilenos ocultamos y disfrazamos con eufemismos. No tiene nada de malo pertenecer al red set, que de red no parece tener nada, simplemente se trata de desentrañar el entramado que la madeja del poder ha tejido desde los orígenes de la republica y que ha oscilado de izquierda a derecha, con los mismos apellidos. Votarán por Piñera, Frei, Enriquez y Arrate, porqué ellos no perderán nunca. Irán a sus empresas o a la docencia universitaria, esperando que los dividendos de las acciones familiares sigan creciendo.

Ciudadanos de la provincia de Petorca, alcemos nuestras voces para exigir a los candidatos respuestas serias a los problemas que la aquejan por décadas y que le han dado el triste calificativo de “patio trasero de la quinta región”.

Menos show, polaroid, circos ni cajas de mercadería. Fin a los corruptos enquistados en la administración del estado y a los operadores políticos.