Me siento más socialista y de izquierda que nunca, manifestó Carlos Ominami al dirigirse ante unas mil personas que se dieron cita en la ciudad de Quillota, para escuchar al ex ministro de economía y actual representante de la región Cordillera en la cámara alta, donde anunció y frente al propio aspirante a La Moneda, su alejamiento del partido en el cual militó desde el año 1984. Sobre la colectividad señalo: Hoy parece más una máquina fría, áspera y autoritaria de administración del poder".

Fue el fundador de la coalición gobiernista, siendo uno de los ministros más jóvenes del primer gabinete; responsable junto a Alejandro Foxley del mayor nivel de crecimiento económico experimentado por Chile tras el retorno a la democracia y la apertura comercial al exterior.Se ganó el derecho a representar al partido en las elecciones del año 94, al derrotar en las internas a Isabel Allende, quien lo critico duramente al calificarlo como "el niño mimado de los empresarios chilenos", por su postura mas bien liberal en el manejo de la cartera a su cargo.

Aunque no sea reconocida por la mesa directiva, ni por los militantes emblemáticos del partido de Allende, la palabra crisis parece estar fuera del léxico de los socialistas; sin embargo, los analistas y las voces desde el interior del PS parecen decir lo contrario. Arrate, Navarro y Marco Enrique, escindidos del árbol histórico del partido, levantan sus propias propuestas, siendo el hijo de Carlos Ominami, quien ha logrado a través del eficiente uso de los medios, capitalizar el descontento, polarizando posiciones frente a los escalonistas y el candidato oficialista.

Al igual que el año 94, cuando Eduardo Cerda García decidió correr en solitario, desafiando las opciones oficialistas representadas por González Márquez y el propio Carlos Ominami, las próximas elecciones vuelven a convertir a la quinta Cordillera en la vedette electoral, de una contienda que se prevé encarnizada; más aun cuando se habla del desembarco de verdaderos acorazados políticos como: Nelson Ávila e Ignacio Walker, que se suman a la ya entretenida disputa entre Lily Pérez y Marcelo Forni. Como si todo lo anterior no fuera suficiente, la farándula con toda su parafernalia se deja caer en el distrito de la mano de dos conocidos rostros televisivos: Andrea Molina y el conocido actor de teleseries Álvaro Escobar, la conductora de programas de servicio, intentará amenazar a Alfonso “Poncho” Vargas, quien no ha tenido, hasta el momento, rivales de fuste que le hagan mella en materia electoral, mientras el actor-diputado pretende conservar el cargo dejado por el presidencial MEO y de paso ahogar las aspiraciones de Arturo Barrios , representante del socialismo en la lista del arcoiris.

Los dados están echados y la entretención asegurada. El combate será sin cuartel. Las reyertas, dimes y diretes serán el pan que alimentará a los medios de aquí hasta el 13 de diciembre. Con una reelección en peligro, Ominami decide jugarse la carta mas arriesgada: correr en paralelo; poniendo en peligro su propia carrera senatorial, convencido tal vez que, colgándose de la candidatura de su hijo, podría reunir el caudal de votos necesario, para seguir siendo parte de la casta política chilena; la más depreciada y peor evaluada por los sondeos de opinión publica. El binominal y las cifras históricas no cuadran; los panes son insuficientes para el número de comensales invitados a la mesa, lo que pone cuesta arriba la lucha electoral para la Concertación, donde los “Marquistas” apoyarán candidaturas alternativas, siendo la región Cordillera y el distrito 10 zonas consideradas de influencia de los Ominamis; pero el gustito dicen algunos concertacionistas, podría costarle muy caro no solo ál conglomerado, sino que facilitaría lo que era impensado hasta hace algunas elecciones en la región:” el temido doblaje”. Comienza el juego de los números y las calculadoras.

Si a las presidenciales Marco Enrique Ominami le vino a poner la sal y la pimienta que faltaba a la desabrida oferta original, el padre putativo viene a desordenar aun mas el complejo escenario electoral de la región Cordillera; que de seguro dejará de ser importante a la medianoche del domingo 13 y la provincia de Petorca continuará arrastrando sus pesadas cadenas de postergación y abandono, con el estigma de “patio trasero de la quinta región”.

¿Será el harakiri del samurai?, ¿O las encuestas que él maneja le son favorables?, ¿Los concertacionistas mantendrán su fidelidad histórica,  dando la espalda a quienes se alejan y desafían a la coalición?

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